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Le prometí a dos amigos que mi siguiente artículo se titularía como el quinto álbum de estudio de los Guns N’ Roses. ‘The Spaguetti Incident?’, fue el trabajo que puso fin a la era dorada de la banda californiana de rock, que lo petó entre finales de la década de 1980 y la primera mitad del decenio siguiente. Fue su disco más punk, que maravilló a algunos y generó espanto en otros. Yo estoy en el primer lado. A mí me encantó, aunque fue el principio del fin de mi grupo de cabecera.

¿Por qué hablo de este álbum? Primero, porque recientemente se cumplieron 32 años de su lanzamiento. Fue el 23 de noviembre de 1993. Segundo, porque su título nació a raíz de una discusión entre el cantante, Axl Rose, y el baterista Steven Adler que derivó en una pelea entre ambos en la que se lanzaron espaguetis. Y todo ello, dentro de mis paranoias personales, me trasladó al Dépor. No porque en el vestuario blanquiazul haya malos rollos ni ningún tipo de problema, todo lo contrario. El equipo va viento en popa, marcha como un bólido hacia su objetivo y solo el Racing es capaz de aguantar su ritmo. Pero dentro de ese funcionamiento como la seda del engranaje blanquiazul hay un elemento que falla y que debe estar peleando contra sus propios fantasmas internos, Samuele Mulattieri.

El delantero lo hace todo bien, menos lo más importante, marcar goles. Un solo tanto lleva el futbolista nacido en La Spezia en los once partidos que ha disputado como blanquiazul. Anotó su única diana en su estreno con el Deportivo. Entró al campo en el inicio de la segunda parte del duelo contra el Leganés, de la tercera jornada, y a los 26 minutos ya había estrenado su cuenta realizadora. Y hasta ahí llegó. Desde entonces, se le tapó la portería, encadena 568 minutos sin marcarla segunda sequía más larga de su carreray ha visto cómo ha pasado de ser la primera opción de ataque a la tercera.

El debut de Mulattieri llevó al banquillo a Zakaria Eddahchouri, pero los goles no llegaban y el neerlandés retornó al equipo a base de engordar sus números. El ariete de origen marroquí tiene muchas carencias en su juego, pero lo que no le falla es el instinto asesino. Ocho dianas lleva ya Zaka, a quien le da igual ser titular que suplente, que él sigue a lo suyo y no para de mojar.

Por si fuera poco, en las dos últimas semanas ha estallado otra opción ofensiva cuya pólvora parecía de fogueo hasta ahora. Stoichkov marcó el 2-1 contra el Ceuta y también puso la guinda al triunfo del pasado fin de semana en Albacete. Fue el titular en un duelo que Eddahchouri y Mulattieri arrancaron en el banquillo, pero en el que el ‘9’ entró en el tramo final y, cómo no, marcó, mientras que el italiano se quedó sin jugar. Ya tiene por delante a los otros dos delanteros en protagonismo y en goles. Y es el séptimo artillero del equipo.

Confiemos en que sea solo un accidente y más temprano que tarde el italiano despierte, porque hace falta toda la artillería posible para la gloria.