Un escudero para el correcaminos
Incluso en el peor momento de la presente temporada, con cinco encuentros sin sumar de tres en tres, el deportivista Diego Villares continúa siendo un puntal y ejemplo de regularidad.
Por segunda jornada consecutiva comulgando con el gol, en el estadio Gran Canaria anotó tal vez el tanto de más bella factura desde que ascendió al primer equipo en la campaña 2020-21 de la mano de Rubén de la Barrera.
De sus 15 aciertos ante el marco contrario en Liga, la chilena endosada al meta croata Horkas sobresalió por su plasticidad. Una diana que, sin embargo, no equivalió a los tres puntos ante un rival directo en el ascenso a Primera debido a la incapacidad del equipo para hacerse fuerte en campo contrario.
A pesar de que el bloque de Antonio Hidalgo apelmazó talento con la alineación de inicio de jugadores de la talla de Yeremay, Mella, Soriano, Luismi o Stoichkov, lo cierto es que el Deportivo se vio desbordado por la clase de la UD Las Palmas, que acumuló un 68 por ciento de posesión de balón, por apenas un 32 por ciento visitante.
El capitán de Samarugo tuvo que multiplicarse en labores de destrucción hasta la entrada en la segunda mitad de José Ángel, que puso un inestimable grano de arena para contener los embates amarillos.
Visiblemente fatigado por los continuos sobreesfuerzos a los que se ve expuesto en un equipo con déficit en la recuperación de balones y en las disputas del mismo, Villares tuvo que ser relevado por Patiño en el minuto 82.
Después de los dos primeros movimientos en el mercado invernal del director deportivo Fernando Soriano, Álvaro Ferllo y Adrià Altimira, el Deportivo necesita músculo y criterio para su salida de balón, por momentos tan imprecisa como inexistente en feudo ‘pío-pío’.
Para los más viejos del lugar se necesita un nuevo José Luis Vara. Para los más jóvenes, un Sergio González Soriano. Algún mediocampista capaz de encontrar el equilibrio entre el robo y la posterior distribución —incluso también con llegada al marco contrario—.
Acertar en la manija incrementaría la exigencia y las prestaciones del resto de compañeros, con más libertad para encargarse del último pase y la definición. El pasado verano estuvo a punto de encontrar acomodo en Riazor el mediocentro del Albacete Riki, muy del gusto también de Antonio Hidalgo.
A falta de prácticamente tres semanas para que se cierre la ventana de enero y con encuentros sobre el papel decisivos a la vista ante Almería o Racing, la propiedad debería efectuar un esfuerzo notable, siempre dentro de las limitaciones salariales, para dotar al Deportivo de más herramientas para canalizar su clase.
Un escudero para el correcaminos Villares se antoja imprescindible para elevar el listón de otros hombres como José Ángel, Patiño o Gragera, que por unos u otros motivos no están encontrando la regularidad ansiada para brillar en la Hypermotion.

