Valoremos el punto
Un mes después, volvió la Liga F. El parón navideño se asemejó más a unas vacaciones escolares que a otra cosa. Y volvió el Deportivo a Riazor, a ese estadio al que cada vez acude menos gente, pero en el que las jugadoras han encontrado su lugar seguro. El equipo blanquiazul puso fin a la primera tanda de la competición sumando un punto ante el Costa Adeje Tenerife. Calificaba Fran Alonso, al término del encuentro, la primera vuelta como “positiva”, aunque justo después confesaba que “hay plantilla para hacerlo mejor”. No comulgo con lo primero porque comparto lo segundo.
Ahora bien, no nos vengamos arriba. Leía el domingo, en varias redes sociales en las que entran todo tipo de opiniones, comentarios como “otra vez igual”, “así no vamos a ningún lado”, “a pelear por el descenso”... Negativismo puro y duro, vaya. Pero hay puntos que se han de valorar más que otros. Como este último.
Antes de empezar el duelo, me encontré en el palco de prensa con una compañera de profesión y ambas coincidíamos en que no teníamos muchas esperanzas en puntuar. “A ver si rascamos algo”.
Es cierto que el rival no llegaba en su mejor momento: su entrenador se estrenaba en el banquillo del equipo y acababa de ver cómo el Bayern Múnich se llevaba a una de sus mejores jugadoras (Amani) a golpe de talonario. Pero no deja de ser un club que sueña con meterse en puestos que dan acceso a competición europea. Y no es un deseo descabellado. Así lo dice la clasificación. De hecho, las jugadoras se plantaron en Riazor sabiendo que Real Sociedad y Atlético de Madrid habían empatado en su duelo particular, de forma que una victoria les permitiría recortar puntos. No había mayor aliciente para ellas. Aun así, el Deportivo le hizo sufrir al Costa Adeje Tenerife y le privó de sumar tres puntos.
No solo eso, también le negó la posibilidad de practicar su mejor fútbol hasta tal punto que me fui de Riazor pensando si el equipo tinerfeño realmente se merecía estar en peleando por Europa. Cierto es que fue una reflexión que duró más bien poco. Estuvo en mi mente el tiempo que tardaron en aparecer los varios encuentros en los que esta temporada aplastó a su rival con una personalidad abrumadora. Esa que no fue capaz de sacar a relucir en Riazor. Algo bien habrá hecho el Deportivo, digo yo.
Nunca se sabrá qué hubiese pasado si la concentración se hubiese mantenido durante los 90 minutos y aquella desconexión que sirvió a Clau Blanco para ganar la espalda de Paula Novo y hacer el empate no hubiese existido. Seguramente ahora estaríamos hablando de una victoria. Pero claro, si mi abuela tuviese ruedas, no sería mi abuela, sería una bicicleta.
